La escucha activa
La escucha activa significa escuchar y
entender la comunicación desde el punto de vista del que habla, así
saber escuchar se convierte en uno de los principios fundamentales en
cualquier proceso comunicativo.
Escuchar requiere un mayor esfuerzo que
hablar y también requiere un mayor esfuerzo que hablar, el interpretar
lo que se oye. Quizás sea por esto que no prácticamos la escucha, pero
también por que:
- No escuchamos con intención de comprender, sino de ser comprendidos.
- Siempre tenemos algo mejor que decir.
- “Ya sé…, ya sé lo que va a decir”.
- Ya conocemos la respuesta.
- No nos interesa lo que está diciendo nuestro interlocutor.
- No entendemos el asunto tratado.
- Preferimos contestar y dar consejos.
- “Lo cuenta mal”. Pensamos que el problema esté en nuestro interlocutor, no en nosotros.
- Mientras nos hablan estamos pensando en lo que voy a contestar.
Si pensamos que una de de nuestros puntos
débiles para liderar y gestionar nuestro equipo con mayor solvencia es
la escucha activa podemos elaborar un plan de desarrollo o de mejora
para pasar de ser unos perfectos “oyentes” a unos perfectos
practicantes de la escucha activa comprendiendo el proceso de la
escucha. Lyman Steil descompuso este proceso en cuatro fases y pasó a
conocerse como MODELO S.I.E.R., a saber:
- “S” de SENSACIONES: Oír es la parte física del proceso de escuchar, en la que el oído siente las ondas sonoras. Seleccionamos sonidos perceptibles y nos marcamos diferentes niveles de sensibilización.
- “I” de INTERPRETACIÓN: En esta fase efectuamos la interpretación de lo oído.
- “E” de EVALUACIÓN: Valoramos lo interpretado en función de nuestros intereses y características personales.
- “R” de RESPUESTA: En función de la evaluación damos una respuesta de atención completa que supone receptividad, entendimiento y respeto, sin ser necesario el acuerdo.
Si somos conscientes en que parte del proceso desconectamos, podemos mejorar la escucha haciendo alguna de estas cosas:
- Dejar de hablar (hay quien afirma que compensa aplicar la regla 30/70: el 30% de tiempo lo dedicamos a hablar y un 70% a escuchar).
- No dejarse distraer: Enfócate en tu interlocutor y concéntrate.
- Mantén la mente despejada y evita los puntos muertos emotivos.
- Debemos evaluar el contenido y no en la forma de decir las cosas.
- Mantener el contacto visual.
- Parafrasea y resume: envía el mensaje qu estas escuchando.
- Busca la parte interesante de lo que nos dicen y si procede, toma notas.
- No interrumpir ni sacar conclusiones precipitadas.
- Debemos centrarnos en escuchar ideas principales y no datos.
Recordemos que la escucha activa trae
consigo una serie de beneficios, entre otros: genera confianza, reduce
la resistencia de nuestro interlocutor, genera autoestima y caracter.
FUENTE:
http://alcgestionempresarial.wordpress.com/2008/05/20/la-escucha-activa/
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